

Ya hace varios días que quedó atrás el día de reyes y su tradicional rosca con sus respectivos muñequitos, o monos, o niños dios, o cualquier figura que se les ocurra a los panaderos locales. Y por su puesto no puede faltar la típica expectación por ver a quién le toca el muñeco y por lo tanto, quién se adjudica la tamaliza. Estos momentos previos se matizan entre el morbo y la incertidumbre, para estallar en diversos gritos y exprexiones al ser hallada la primer figura dentro de la rosca, sin pasar por alto el tono socarrón y de burla que llevan consigo por el agobio que causa el ser encargado de surtir de tamales a los presentes.
hacer el corte, que si es así, será un augurio de la buena fortuna que nos espera en el año.
"La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar." Eduardo Galeano